Era enero de 2023 cuando un grupo de amigos de Casares regresaban a casa tras un viaje a Gambia. En la maleta traían algo más que recuerdos, una idea que marcaría el futuro de los más pequeños: construir la primera escuela en el pueblo africano de Douassu. Al principio, todo parecía un sueño, un proyecto que podría quedarse en palabras y promesas. Pero, lejos de desvanecerse, la semilla comenzó a crecer. Apenas dos años después, la Escuela Infantil Blas Infante está a punto de abrir sus puertas.
Se trata del proyecto que dio origen a la asociación casareña Mol Beh Taa, una red de antiguos, nuevos y futuros amigos, comprometidos por ayudar a un mundo que, lejos de ser ajeno a su entorno, sienten cada vez más cerca: «Apenas hace un año que empezamos con la cimentación y nos parecía un sueño, la escuela está prácticamente terminada», explica una de las socias, Lorena Pérez, en una entrevista durante las actividades de la Semana de Andalucía organizadas por el Ayuntamiento de Casares.
La escuela, que lleva en su fachada los colores de la bandera de Andalucía, puso la primera piedra el 26 de noviembre de 2023. Ahora, con el edificio terminado, solo queda formar el equipo: «Ya estamos con el tema de contratación, estamos buscando maestras de allí y en cuanto terminemos el tema del mobiliario, la escuela podrá abrirse», cuenta Lorena.
Un proyecto con ADN solidario
En 2023, el proyecto recibió la subvención de los premios solidarios Blas Infante de Casares, lo que permitió empezar la construcción del edificio. «En un año y poco, comenzamos a levantar las paredes y, más tarde, a techar el edificio. También conseguimos otra subvención para construir el muro perimetral para el cierre de la parcela, que ya está hecho”, explica Lorena. Un esfuerzo conjunto que, desde sus humildes comienzos, ha crecido de manera impresionante.
“Al principio, la asociación comenzó con un círculo cercano de amigos y familiares. Hoy, somos más de 70 socios, lo cual considero un avance muy importante», señala Lorena. Lo que comenzó bajo un vínculo en el pueblo, ha ido creciendo y expandiendo fronteras: «El proyecto ha ido contagiando a muchos, tenemos socios en Bilbao y en Santander, estamos muy agradecidos», añade.
Lorena destaca la importancia del apoyo recibido desde el Ayuntamiento de Casares, sin el cual el proyecto no habría sido posible. «Nada podríamos haber hecho sin el apoyo del Ayuntamiento. Y del pueblo de Casares. Aquí la gente ha seguido el día a día del proyecto y su apoyo ha sido fundamental».
Pero la asociación va mucho más allá. Mol Beh Taa no solo busca ofrecer una infraestructura educativa en África, sino también fortalecer los lazos entre Gambia y Andalucía, y en especial, con Casares. «Queremos que este proyecto sirva como un puente de conexión y aprendizaje, que nuestros niños y niñas en Casares puedan conocer otras realidades y valorar lo que tienen. Es una forma de educar en valores y conciencia solidaria, de generar una ciudadanía más comprometida con el mundo».
El mensaje solidario del proyecto cobra aún más fuerza en esta Semana de Andalucía, marcada por las actividades y eventos organizados con motivo del 28F en el municipio. Precisamente, la noticia de la próxima apertura de la escuela se dio a conocer el pasado martes, en un encuentro abierto en el que se compartió el estado actual del proyecto.
La futura apertura está cada vez más cerca, pero su impacto, más allá de las aulas que pronto comenzarán a llenarse, tiene un alcance que va mucho más lejos: un puente de solidaridad y cooperación entre Gambia y Casares.